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Publicado ·15 min de lectura

Comisiones y velocidad de Solana: así funciona

Comisiones y velocidad de Solana explicadas: por qué una transacción cuesta una fracción de céntimo, qué significan 400 ms y sus límites reales.

Ilustración estilizada de la liquidación ultrarrápida de transacciones en la red Solana

Sobre Solana se repiten dos cifras con tanta frecuencia que corren el riesgo de convertirse en ruido de fondo: 400 milisegundos y una fracción de céntimo. La primera describe la velocidad a la que la red produce bloques; la segunda, lo que cobra por incluir tu transacción en uno de ellos. Ambas son reales, ambas son medibles y ambas se malinterpretan constantemente — a veces por los críticos, a veces por los entusiastas que las citan sin saber qué hay detrás.

Este artículo abre la sala de máquinas. Verás cómo Solana mide el tiempo con Proof of History, por qué su entorno de ejecución puede procesar miles de transacciones en paralelo, cuál es la diferencia entre una transacción confirmada y una definitiva, y cómo funciona el modelo de comisiones hasta el último lamport. Después pondremos esos costes junto a los sistemas que la mayoría de los europeos usa a diario — las redes de tarjetas y SWIFT — y hablaremos con honestidad de los momentos en que Solana ha tropezado.

Si tienes tu dinero en una entidad construida sobre Solana, o te lo estás planteando, esto es el cimiento técnico de tu cuenta. En NGIBANK, el primer banco CBDC sobre Solana del mundo, cada transferencia de NGI viaja en última instancia sobre los mecanismos descritos a continuación. Entenderlos te permite juzgar las promesas — también las nuestras — con mirada serena.

Qué significan de verdad los "400 milisegundos"

Solana organiza el tiempo en slots de unos 400 milisegundos. En cada slot, un validador — el líder de ese momento — ensambla las transacciones entrantes en un bloque y lo transmite en streaming al resto de la red. Cuando alguien dice que Solana liquida en 400 ms, está describiendo el ritmo de producción de bloques: tu transacción suele quedar incluida en un bloque bastante menos de un segundo después de enviarla.

Pero la inclusión no es toda la historia. Los profesionales de pagos distinguen dos hitos. El primero es la confirmación optimista: una supermayoría de validadores, ponderada por stake, ha votado el bloque que contiene tu transacción. Esto suele ocurrir en aproximadamente un segundo y, una vez alcanzado, la transacción no se revertirá bajo ninguna condición que el protocolo considere normal. Monederos, exchanges y procesadores de pago tratan las transacciones confirmadas de forma optimista como cerradas.

El segundo hito es la finalidad en sentido estricto de consenso: el bloque queda enraizado, algo que sucede tras unos 32 slots posteriores — digamos 13 segundos. A partir de ahí, revertirlo no es improbable sino imposible sin romper el propio protocolo. Para ponerlo en contexto: un pago con tarjeta parece instantáneo en el terminal, pero admite contracargos durante meses, y una transferencia SEPA solo es irrevocable cuando el banco receptor la abona. Trece segundos hasta la finalidad absoluta es, para los estándares del movimiento de dinero, algo notable. Menos de un segundo hasta la finalidad práctica es la cifra que cambia la experiencia de uso.

Proof of History: un reloj, no un mecanismo de consenso

La innovación estrella detrás de la velocidad de Solana es Proof of History, y casi siempre se describe mal. PoH no es la forma en que Solana alcanza acuerdos — de eso se encarga su consenso proof-of-stake, Tower BFT. PoH es un reloj criptográfico.

El problema que resuelve es profundo. A los sistemas distribuidos les cuesta manejar el tiempo. Si mil validadores repartidos por el mundo usan cada uno su propio reloj, discreparán sobre el orden de los eventos, y resolver esas discrepancias mediante mensajes cuesta segundos preciosos. Bitcoin resuelve el ordenamiento haciendo que la producción de bloques sea deliberadamente lenta. La mayoría de las cadenas proof-of-stake lo resuelven con rondas de comunicación antes de cada bloque.

Solana, en cambio, hace que el propio tiempo sea verificable. Un validador ejecuta SHA-256 en bucle, alimentando cada salida de hash como entrada del siguiente. Como cada hash depende del anterior, la cadena de hashes no puede calcularse en paralelo ni falsificarse por adelantado: producir el hash número un millón exigió, de forma demostrable, una cantidad concreta de trabajo secuencial y, por tanto, una cantidad concreta de tiempo real. Las transacciones y los eventos se sellan dentro de este flujo de hashes, de modo que cualquier validador puede mirar el flujo y estar de acuerdo en el orden y el momento aproximado de todo lo que contiene — sin intercambiar un solo mensaje sobre relojes.

La consecuencia es profunda: el líder puede transmitir un bloque de forma continua a medida que llegan transacciones, en lugar de proponerlo y esperar rondas de votación sobre el orden. El consenso sigue ocurriendo, pero ocurre después y en paralelo a la producción de bloques, no como una barrera previa. De ahí sale la mayor parte del ahorro de latencia.

El resto de la cadena de montaje: Sealevel, Gulf Stream y Turbine

Un reloj rápido no basta para hacer una red rápida. Otros tres componentes importan igual o más.

Sealevel: ejecución en paralelo

Toda transacción de Solana debe declarar por adelantado exactamente qué cuentas va a leer y cuáles va a escribir. Suena a carga extra para los desarrolladores — y lo es —, pero le regala algo valioso al entorno de ejecución, llamado Sealevel: puede ver al instante qué transacciones tocan datos solapados y cuáles no. Dos transferencias entre pares de cuentas completamente distintos no pueden entrar en conflicto, así que Sealevel las ejecuta a la vez en núcleos de CPU diferentes. En hardware moderno con decenas de núcleos, miles de transacciones sin conflicto corren en paralelo. La máquina virtual de Ethereum, en cambio, procesa las transacciones una a una; el rendimiento de esa cadena está limitado por un único hilo de ejecución. Si quieres una comparación más profunda de ambas arquitecturas, la hemos escrito en Solana frente a Ethereum para pagos.

Gulf Stream: sin sala de espera

La mayoría de las blockchains mantienen un mempool — una sala de espera pública donde las transacciones aguardan hasta que un productor de bloques las recoge. Solana lo omite. Como el calendario de líderes se conoce de antemano, tu monedero o nodo RPC reenvía las transacciones directamente al líder actual y a los siguientes de la fila. Las transacciones pasan milisegundos en tránsito en lugar de segundos en una cola, y los validadores se ahorran la carga de memoria de un gran pool compartido.

Turbine: propagar bloques como BitTorrent

Un líder que produce bloques cada 400 ms no puede subir cada bloque completo directamente a miles de validadores; las cuentas de ancho de banda no salen. Turbine trocea cada bloque en pequeños paquetes llamados shreds y los transmite a través de un árbol de validadores, donde cada capa reenvía a la siguiente — conceptualmente parecido a cómo BitTorrent distribuye archivos. La carga de propagación se reparte por la red, así que los bloques pueden crecer sin que el enlace de subida del líder se convierta en el cuello de botella.

Ilustración estilizada de la liquidación ultrarrápida de transacciones en la red Solana

El modelo de comisiones: lamports, priority fees y mercados locales

En su base, el sistema de comisiones de Solana es refrescantemente simple. La unidad de cuenta es el lamport — una milmillonésima de SOL. Cada transacción paga una comisión base de 5.000 lamports por firma, y la mayoría de las transacciones llevan exactamente una.

Haz la cuenta con SOL a 150 €: 5.000 lamports son 0,000005 SOL, es decir, unos 0,00075 €. No tres cuartos de céntimo — tres cuartos de una milésima de euro. Podrías pagar la comisión base de más de 1.300 transacciones antes de gastar un solo céntimo.

Sobre la comisión base se añade una priority fee opcional, cotizada en microlamports por unidad de cómputo. Una unidad de cómputo mide cuánto trabajo exige tu transacción al entorno de ejecución; una transferencia sencilla necesita pocas, una interacción DeFi compleja necesita muchas. Con una priority fee pujas por un puesto más temprano en el calendario del líder cuando los bloques están disputados. En periodos tranquilos, la priority fee necesaria es prácticamente cero; en momentos de verdadera congestión, una fee bien elegida puede añadir unas décimas de céntimo a tu transferencia.

La parte más elegante del diseño son los mercados de comisiones locales. Como cada transacción declara de antemano las cuentas que toca, la congestión puede tarificarse por cuenta en lugar de en toda la red. Cuando el lanzamiento de un token popular convierte una cuenta en un campo de batalla, las priority fees se disparan para las transacciones que escriben en esa cuenta — mientras un pago entre otras dos cuentas circula al precio habitual. Compáralo con la dinámica histórica de Ethereum, donde un solo mint de NFT popular encarecía el gas para todos los usuarios de la cadena, o con las redes de tarjetas, cuyas tarifas nunca responden a la congestión porque su capa de liquidación no se acerca siquiera al tiempo real.

Cuánto cuesta un pago de verdad, en céntimos de euro

Los lamports abstractos dicen menos que los ejemplos concretos, así que aquí van tres:

  • Enviar 2.000 € en euros digitales a un proveedor. Una firma, solo comisión base en condiciones normales: unos 0,0008 €. Como porcentaje del importe: 0,00004 %.
  • Un café de 4,50 € pagado en USDC. Misma comisión, unos 0,0008 € — alrededor del 0,02 % de la compra. Un adquirente de tarjetas cobraría al comercio entre diez y cuarenta céntimos por ese mismo café en cuanto se suman los costes fijos.
  • Una transferencia en hora punta con una priority fee generosa. Comisión base más, digamos, 100.000 lamports de priorización: unos 0,016 €. Menos de dos céntimos, a cambio de inclusión rápida garantizada en plena demanda.

Fíjate en lo que falta en estos ejemplos: cualquier relación entre la comisión y el importe transferido. Solana cobra por computación y ancho de banda, no por el valor movido. Enviar 2 millones de euros cuesta lo mismo que enviar 2 euros. Todos los raíles de pago tradicionales — las tarjetas con su interchange porcentual, los bancos corresponsales con sus tarifas escalonadas — rompen ese principio.

La comparación con tarjetas y SWIFT

Los pagos con tarjeta parecen instantáneos, y para el comprador lo son. Bajo la superficie, la economía y los tiempos son otros. En la UE, las tasas de intercambio están limitadas al 0,2 % en débito de consumo y al 0,3 % en crédito de consumo; suma las tasas de esquema y el margen del adquirente, y los comercios europeos entregan con facilidad el 1 % o más de cada operación, con un 2–3 % habitual fuera de los topes regulados. Después, el comercio espera de uno a tres días hábiles hasta la liquidación: la autorización fue instantánea, el dinero no. Y el pago puede disputarse durante meses.

Las transferencias internacionales son aún más duras. Una transferencia SWIFT cuesta con facilidad entre 15 y 50 € una vez sumadas las comisiones de envío, las deducciones de los bancos corresponsales y los márgenes de cambio, y tarda de uno a cinco días hábiles mientras el mensaje salta de banco intermediario en banco intermediario — y ninguno de ellos trabaja los fines de semana. Hemos desmenuzado la anatomía completa de esos costes en las comisiones de las transferencias explicadas, y comparamos los dos grandes raíles en SEPA frente a SWIFT.

Puestos uno junto a otro, en palabras y no en tabla: Solana liquida en menos de un segundo por bastante menos de una décima de céntimo, a cualquier hora; SEPA es barato y liquida el mismo día o al siguiente, pero solo para euros dentro de Europa; las tarjetas pagan al comercio al cabo de días, con un coste total del 1–3 %; SWIFT tarda días y cuesta 15–50 €. La brecha no es incremental. Son de dos a cuatro órdenes de magnitud en coste y de tres a cinco en velocidad.

Firedancer y la senda de mejoras

La historia de rendimiento de Solana no está congelada. El desarrollo más trascendente es Firedancer, un cliente validador independiente construido desde cero en C por Jump Crypto. Su importancia es doble. Primero, rendimiento puro: la tubería de red y ejecución de Firedancer ha demostrado en condiciones de prueba un caudal muy superior al del cliente original — más de un millón de transacciones por segundo en demostraciones aisladas, aunque las ganancias reales quedan acotadas por el consenso y la diversidad del hardware. Segundo, resiliencia: antes, un fallo en un único cliente significaba que toda la red se detenía a la vez. Con dos implementaciones independientes validando en paralelo — primero llegaron los despliegues híbridos "Frankendancer" y después el Firedancer completo —, un defecto en un cliente ya no tumba la red.

Mejoras anteriores ya remodelaron el comportamiento diario. La adopción de QUIC para la recepción de transacciones, la calidad de servicio ponderada por stake y el propio mercado de priority fees fueron respuestas a incidentes de congestión — prueba de que los puntos débiles de la red se corrigen con ingeniería en lugar de taparse con discursos.

Qué significa esto para la banca

¿Por qué debería importarle a un banco la finalidad en menos de un segundo y las comisiones por debajo del céntimo? Porque disuelven restricciones que la banca ha tratado siempre como leyes de la naturaleza.

Las horas de corte existen porque los sistemas de liquidación por lotes cierran. En Solana no hay hora de cierre: una transferencia a las 03:00 del día de Año Nuevo se liquida exactamente igual que una a las 11:00 de un martes. Los importes mínimos viables existen porque las comisiones fijas hacen antieconómicos los pagos pequeños; a 0,0008 € por transacción, pagar 9 € a un freelance por un cuarto de hora de trabajo, o abonar el salario a diario en lugar de mensualmente, se vuelve racional. La prefinanciación existe porque la liquidación lenta obliga a las entidades a aparcar liquidez por adelantado en cada corredor; la liquidación en menos de un segundo permite que el dinero llegue cuando hace falta y no días antes.

La arquitectura de NGIBANK es una aplicación directa de estas propiedades. NGI, una moneda digital de grado banco central emitida sobre Solana, se mueve entre cuentas con las características de finalidad descritas arriba, y las transferencias SEPA o SWIFT entrantes pueden llegar directamente como euros digitales en Solana o USDC — de transferencia a cripto, de cripto a transferencia. Cada cliente conserva además un IBAN neerlandés y una tarjeta de pago, porque el objetivo no es sustituir las interfaces que la gente conoce, sino la capa de liquidación que hay debajo. NGIBANK B.V. opera con autorización MiCA de la AFM neerlandesa, lo que aquí también importa por una razón técnica: la custodia regulada significa que es el banco, y no el cliente, quien se ocupa de la gestión de claves, mientras el cliente se queda con la velocidad.

Advertencias honestas: donde la historia se complica

Ningún análisis serio del rendimiento de Solana puede saltarse sus fallos. La red sufrió varias caídas totales en 2021 y 2022, la más célebre cuando el tráfico de bots durante lanzamientos de tokens desbordó la recepción de transacciones. En abril de 2024, una avalancha de transacciones de spam provocó una congestión severa: la cadena siguió produciendo bloques, pero las transacciones normales fallaban a tasas altas durante días, hasta que llegaron los parches. Las comisiones se mantuvieron bajas todo el tiempo — la víctima fue la disponibilidad, no el precio. El historial desde entonces es mucho más sólido, y cada incidente produjo mejoras estructurales, pero un profesional de pagos planifica para el riesgo de cola, no para el día promedio. Es una de las razones por las que NGIBANK mantiene raíles clásicos junto a la cadena: si una vía se degrada, el valor sigue moviéndose por la otra.

La segunda advertencia es el hardware. Operar un validador de Solana exige equipamiento serio — procesadores de servidor con muchos núcleos, 256 GB de RAM o más, almacenamiento NVMe rápido y ancho de banda de centro de datos. Son miles de euros en equipo más costes recurrentes, muy lejos del portátil doméstico con el que se pueden validar otras cadenas. Menos gente puede participar, lo que concentra la validación en operadores profesionales. El contraargumento de Solana — que la descentralización significativa reside en el número y la independencia de los validadores, hoy más de mil, y no en la accesibilidad para aficionados — es defendible, pero la contrapartida es real y merece nombrarse.

Tercero: las comisiones se denominan en SOL, así que su valor en euros flota con la cotización. A 150 € por SOL, la comisión base es de 0,00075 €; si SOL cotizara a 1.500 €, sería de 0,0075 €. Sigue siendo trivial, pero el argumento va más allá: una red cuyo token se multiplicara sin ajustar los parámetros de comisiones tendría que recalibrarlos para mantener los costes racionales — y las redes, históricamente, lo han hecho.

Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa y no constituye asesoramiento financiero, fiscal, de inversión ni jurídico.

Preguntas frecuentes

¿Es Solana realmente más rápida que Visa?

Son capas distintas, así que conviene comparar con cuidado. Visa autoriza en un segundo aproximadamente, pero liquida los fondos al comercio entre uno y tres días hábiles después, con contracargos posibles durante meses. Solana alcanza la confirmación optimista en un segundo y la finalidad irreversible en unos 13 segundos — autorización y liquidación colapsan en un solo evento. En caudal bruto, Visa declara una capacidad de decenas de miles de transacciones por segundo; Solana procesa rutinariamente miles por segundo en producción, con techos demostrados mucho mayores. En velocidad de liquidación, Solana gana con claridad; en latencia de autorización, están a la par.

¿Por qué las comisiones de Solana son tan inferiores a las de Ethereum?

Dominan dos decisiones de diseño. Solana ejecuta transacciones sin conflicto en paralelo sobre muchos núcleos de CPU, mientras que la máquina virtual de Ethereum ejecuta en secuencia; la oferta de espacio de bloque en Solana es, por tanto, mucho mayor — y las comisiones son, en el fondo, el precio de un espacio de bloque escaso. Segundo, los mercados de comisiones locales de Solana confinan el sobreprecio de la congestión a las cuentas concretas en disputa, mientras que el mercado de gas de Ethereum, históricamente, encarecía toda la cadena cuando cualquier aplicación se ponía de moda. Ethereum ha trasladado actividad a rollups de capa 2 más baratos, lo que estrecha la brecha pero añade pasos de bridging y sus propios supuestos de confianza.

¿Pueden las comisiones de Solana llegar a ser caras?

La comisión base — 5.000 lamports, muy por debajo de una décima de céntimo — lleva años estable. Las priority fees, en cambio, flotan con la demanda de cuentas concretas. En eventos extremos, usuarios pujando por estado disputado (un lanzamiento de token, una liquidación) han pagado varios euros por ganar el puesto. Un pago normal entre cuentas sin disputa sigue siendo barato incluso entonces, porque los mercados locales aíslan la congestión. El peor caso realista para una transferencia corriente son unos céntimos; el caso rutinario, menos de una décima de céntimo.

¿Qué pasa con mi pago si Solana sufre una caída?

Durante una caída total no se liquida nada hasta que los validadores reinician la red — las caídas históricas duraron desde unas horas hasta casi un día. Una transacción enviada durante la interrupción simplemente falla; el dinero no se esfuma en tránsito, porque una transferencia se ejecuta de forma atómica o no se ejecuta en absoluto. Las entidades reguladas lo mitigan manteniendo raíles alternativos disponibles. En NGIBANK, la conectividad SEPA y SWIFT clásica convive con la liquidación en Solana, de modo que un incidente de red retrasa la comodidad pero no congela el acceso a tu dinero.

¿Necesito SOL para pagar comisiones si mi banco usa Solana?

Si gestionas tu propio monedero, sí: las comisiones se pagan en SOL, así que necesitas un pequeño saldo incluso para mover USDC u otros tokens — un tropiezo clásico de principiante. A través de un banco o un custodio regulado, no: la entidad ejecuta las transacciones en tu nombre, paga ella misma las comisiones denominadas en lamports y las absorbe o las incorpora a su servicio. Dado que una transferencia cuesta una fracción de céntimo, ese coste es insignificante para la entidad — una razón por la que la liquidación on-chain sostiene modelos de negocio que el interchange de tarjetas jamás pudo sostener.

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